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Instrumentos jurídicos de la Unión Europea

Enrique Celda Gallud

· Reglamentos,Directivas,Decisiones,Recomendaciones,Directrices

Instrumentos jurídicos Unión Europea

La Unión Europea se dota así misma de un ordenamiento jurídico propio que a su vez se integra en el ordenamiento jurídico de cada uno de los estados miembros. (Trasposición)

Como anteriormente hemos expuesto en el análisis de las sentencias Van Gend & Loos, Francovich y Costa Enel; la Unión Europea puede poner en valor una serie de mecanismos para que la normativa comunitaria sea traspuesta en los diversos estados miembros y ser garante de que estos mismos sean cumplidos, pudiendo incluso hacer responder a los estados miembros de los incumplimientos que se lleven a cabo.

La UE establece en el Tratado de Funcionamiento (TFUE) los diversos instrumentos que se tienen para alcanzar los objetivos que se marcan para el conjunto de los estados miembros, estos objetivos se alcanzan mediante actos de las diversas instituciones, que a su vez pueden crear derechos y/o obligaciones.

En el Artículo 288 del Tratado de Funcionamiento de la UE se establece que:

Para ejercer las competencias de la Unión, las instituciones adoptarán reglamentos, directivas, decisiones, recomendaciones y dictámenes.

El reglamento tendrá un alcance general. Será obligatorio en todos sus elementos y directamente aplicable en cada Estado miembro.

La directiva obligará al Estado miembro destinatario en cuanto al resultado que deba conseguirse, dejando, sin embargo, a las autoridades nacionales la elección de la forma y de los medios.

La decisión será obligatoria en todos sus elementos. Cuando designe destinatarios, sólo será obligatoria para éstos.

Las recomendaciones y los dictámenes no serán vinculantes.”

Teniendo en consideración el Artículo 288 del TFUE, podemos extraer que existen 5 instrumentos jurídicos que tendrán diferente aplicabilidad dentro del ordenamiento jurídico de los estados miembros. Tres de ellos serán de carácter obligatorio: reglamentos, directicas y decisiones. Mientras que las recomendaciones y dictámenes serán no obligatorios.

Reglamentos:

Los reglamentos son el instrumento jurídico de la UE con mayor alcance y fuerza. Mediante los reglamentos la UE busca la completa uniformidad del derecho y tener la misma validez en los diferentes estados miembros, el reglamento es erga omnes por lo que tiene un alcance general, ya sea a estados, particulares o empresas.

El reglamento, siguiendo lo expuesto en el Art. 288 del TFUE es obligatorio e impone en todos sus elementos por lo que no cabe aceptarlo en parte o de forma incompleta, es de aplicabilidad directa.

Tras su entrada en vigor, tiene plena eficacia en todos los estados miembros de la UE y mismo rango que una ley nacional en cada uno de los diferentes estados miembros, por lo que no es necesario que los estados lo tengan que normativizar.

Un ejemplo de Reglamento podría ser el Reglamento (UE) no 531/2012 relativo a la itinerancia en las redes públicas de comunicaciones móviles en la UE, que permite que cualquier ciudadano europeo que viaje a otro estado miembro pueda utilizar su teléfono con el mismo coste y condiciones que en su propio estado de origen.

Directivas:

La directiva es otros de los instrumentos jurídicos con mayor importancia y peso en el ordenamiento de la Unión Europea. Mediante las directivas se crea un marco común de obligado cumplimiento en los diferentes estados miembros, tiene en cuenta las diversidades de cada uno de los estados.

Son de aplicación directa, otorgan un cierto plazo y flexibilidad para que los estados miembros la traspongan en su ordenamiento jurídico, teniendo en cuenta sus peculiaridades. Por lo que se podría afirmar que las directivas crean un marco común para el conjunto de la UE mediante el cual conseguir los objetivos marcados en los Tratados. Consiguen una aproximación de legislaciones de los diversos estados miembros y suprime las contradicciones o desigualdades, imponiendo unos mismos requisitos.

La directiva, al contrario que los reglamentos son solo de obligado cumplimiento para los estados miembros respecto a los objetivos que se marcan. Deja, una cierta elección de tiempo y medio para que cada uno de los estados miembros pueda transponerlo en su ordenamiento jurídico. A diferencia del reglamento, las directivas sí han de ser traspuestas en cada uno de los estados miembros dentro del plazo que las mismas otorguen.

Si la directiva otorga unos derechos a particulares, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha reconocido en diversas sentencias que las directivas pueden ser aplicables para los ciudadanos. En caso de indefensión ante una falta de cumplimiento por parte del estado miembro o la no trasposición al derecho nacional, los estados deberán indemnizar a los particulares por no haberla transpuesto en tiempo y forma.

(Véase Comentario sobre Sentencia Francovich)

Un ejemplo de directiva podría ser la DIRECTIVA (UE) 2019/1158 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 20 de junio de 2019 relativa a la conciliación de la vida familiar y la vida profesional de los progenitores y los cuidadores

Decisiones:

Las decisiones son el tercer tipo de norma con mayor importancia dentro del ordenamiento jurídico de la Unión Europea, a diferencia de los reglamentos y directivas no tienen alcance genérico por lo que van destinadas a unos destinatarios concretos que puede ser uno o diversos estados o particulares. Frente a los reglamentos que como hemos tratado anteriormente eran erga omnes o las directivas que se dirigían a todos los estados miembros.

Las decisiones suelen utilizarse como una forma de aplicar el derecho comunitario a casos concretos, cuyo alcance puede ser: estados, empresas o particulares en concreto. Mediante las decisiones la UE está facultada a poder otorgar ciertos derechos o imponer obligaciones.

Según se expone en el Art. 288 del TFUE, las decisiones son obligatorias en todos sus elementos, por lo que tendrán aplicabilidad directa respeto al destinatario de esta. No exigirá de trasposición en el caso que afecte a particulares o empresas en concreto, si que puede caber transposición en el ordenamiento jurídico nacional en el caso que éste sea el destinatario de dicha decisión.

Cabe incidir que pueden existir decisiones que puedan carecer de un destinatario en concreto, en estos casos habría que tener el contenido de esta para distinguir el tipo de regulación que se busca.

Un ejemplo de decisión podría ser la Decisión (UE) 2020/135 del Consejo de 30 de enero de 2020 relativa a la celebración del Acuerdo sobre la retirada del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte de la Unión Europea y de la Comunidad Europea de la Energía Atómica.

Recomendaciones:

Las recomendaciones son junto a los dictámenes, actos jurídicos de la Unión Europea que no son obligatorios, a diferencia de los tres instrumentos expuestos anteriormente.

Permiten que la Unión Europea pueda expresarse de forma no vinculante y crear un marco común de actuación sin imponer una obligación legal a sus destinatarios, sirven en forma de orientación.

Las recomendaciones, por tanto, son sugerencias de actuación que emiten las instituciones europeas hacia estados y, en ocasiones a particulares.

Directrices:

Las directrices son al igual que las recomendaciones, actos jurídicos no obligatorios y que pretenden que de una forma no vinculante, la UE pueda expresarse y orientar.

La diferencia de las directrices respecto a las recomendaciones reside en que las directrices se emiten cuando la UE quiere evaluar una situación o expresar su parecer en un asunto determinado. En ocasiones también se utilizan para preparar actos jurídicos vinculantes o requisitos para un proceso ante el TJUE.

Enrique Celda Gallud

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